miércoles, 15 de abril de 2020
Poemas en cuarentena
ESTADÍSTICAS
Virus, bacterias, lanzas,
lazos de ahorcado, bombas nucleares, espadas,
ametralladoras, puñales, pistolas,
manos obtusas y canallas,
gases venenos, drogas,
desprecio, indiferencia,
incomprensión, odio, estupidez,
odio otra vez,
guerras, tanques, cazas,
hambre, enfermedad,
incompetencia, egoísmo, vanidad,
armas químicas, fuego,
inundaciones, contaminación,
tiranía, avaricia, corrupción,
flechas, fusiles, propaganda.
Todo mata,
la vida es nada,
sin aire se asfixia,
sin agua perece,
sin comida se marchita,
sin palabra se apaga.
La muerte nunca fue justa,
sólo el dolor de los hombres puede encadenarla,
someterla a reglas, retardarla.
Sólo las mentes que comprenden
que la vida es un camino de razón
pueden subyugarla.
Sólo el amor puede superarla.
M. Ortega, marzo 2020
Atardecer en Santa Ana
ATARDECER EN SANTA ANA
Para Nina
La montaña rota, un sol naranja hiere sus entrañas
Una voz ardiente ilumina los ojos
Al otro lado, aire fresco y miel acarician las ramas
En lo alto un aro de nubes interroga el infinito
Un pino solitario y celeste llama
Los recuerdos crueles duermen en la noche por venir
Un pájaro furtivo indica el camino
El espíritu se agranda, mira hacia poniente
La tierra se retuerce y las preguntas asaltan.
Ahora
¿Debo hacer algo o está todo escrito?
¿Cómo emplear el último minuto?
¿A quién creer?
¿Adónde esperar?
¿Es como el agua la felicidad?
¿Puedo unirme al infinito?
En ese momento ¿qué lenguaje hablar?
¿Por qué es tan sublime lo sencillo?
Y sobre todo ¿cómo agradecer el misterio de la vida?
¿Cómo celebrar el momento de comprender que somos sol, cielo, roca, ave y pino?
M. Ortega, marzo 2020
martes, 4 de junio de 2019
Un mundo regido por leyes. Elogio de la racionalidad
Acaba de publicarse este libro de ensayo con una reflexión filosófica sobre los problemas globales del momento actual. Que lo disfruten!
Este ensayo analiza las relaciones globales en el momento actual. Para comprender el mundo de hoy es preciso tener en cuenta las ciencias sociales y las ciencias de la naturaleza. Una enseñanza importante de éstas es que los instintos primitivos siguen actuando en los humanos. La extrapolación de los instintos a través de la tecnología genera riesgos y amenazas en nuestras sociedades, por lo que son precisas normas para controlar los efectos negativos.
A lo largo de la Historia se ha verificado un impresionante avance de la civilización. Dicho progreso ha introducido normas cada vez más racionales, en una lucha por Estados más democráticos y por un derecho más justo. En el momento presente esa lucha se ha trasladado al plano internacional. El nuevo combate busca establecer una gobernanza global y reforzar el Derecho Internacional.
El libro explica que conseguir una convivencia más pacífica y más respetuosa con el medio ambiente en la escena global es el gran reto de nuestro tiempo. Los ciudadanos globales debemos implicarnos a fondo en dicha tarea.
Martín Ortega Carcelén
UN MUNDO REGIDO POR
LEYES
Elogio de la racionalidad
Madrid, APRYO, 2019
Elogio de la racionalidad
Madrid, APRYO, 2019
ISBN 978-84-09-11405-4
140 páginas, PVP. 12 euros
Distribuye EDISOFER
Este ensayo analiza las relaciones globales en el momento actual. Para comprender el mundo de hoy es preciso tener en cuenta las ciencias sociales y las ciencias de la naturaleza. Una enseñanza importante de éstas es que los instintos primitivos siguen actuando en los humanos. La extrapolación de los instintos a través de la tecnología genera riesgos y amenazas en nuestras sociedades, por lo que son precisas normas para controlar los efectos negativos.
A lo largo de la Historia se ha verificado un impresionante avance de la civilización. Dicho progreso ha introducido normas cada vez más racionales, en una lucha por Estados más democráticos y por un derecho más justo. En el momento presente esa lucha se ha trasladado al plano internacional. El nuevo combate busca establecer una gobernanza global y reforzar el Derecho Internacional.
El libro explica que conseguir una convivencia más pacífica y más respetuosa con el medio ambiente en la escena global es el gran reto de nuestro tiempo. Los ciudadanos globales debemos implicarnos a fondo en dicha tarea.
jueves, 20 de diciembre de 2018
La princesa Martina y otros cuentos
Cuatro cuentos para pequeños y grandes:
La princesa Martina.
El sabio Luis.
Gonzalo el valiente.
Martín el mago.
Cuatro cuentos para pequeños y grandes, con un estilo sencillo pero con mucho contenido. Historias para disfrutar y aprender. Y también para reflexionar. Temas actuales como el machismo, el cuidado del medio ambiente, el respeto de la verdad, aparecen en historias que todo el mundo comprenderá.
miércoles, 19 de diciembre de 2018
Receta de un beso
Receta de un beso Martín Ortega, Dic. 2018
Mira la copa,
mujer llena de rojo y deseo,
dirán frambuesa y cereza,
teja o burdeos,
pero son olas de miel
que untan los ojos de sol;
luz granate que asciende
de la raíz hasta el cielo.
Siente ese olor insondable,
prepara un viaje al recuerdo,
dirán especias, fruta y madera,
inventan palabras para explicar
lo que no se puede decir,
todo aquello que perdimos,
no poder vivir de nuevo
tiempos de júbilo, el amor,
que el vino hace resurgir
hoy, otra vez nuestros,
y respiran al cruzar de uno a otro cuerpo.
Entonces abre tu boca,
ábrela con respeto:
llega el huracán de la tierra,
un zarpazo de lo inmenso,
murmullo e incendio,
aroma de vida eterna
completo en un beso.
Vino que arrullas y sabes
todo lo incierto,
llévanos en tu barca hasta el fin del deseo.
Beso húmedo de la cepa seca. Piensa.
Sí, Tú, vino, haz más grande la vida,
clava tus flechas, detén este momento,
limpia todas nuestras penas,
devuelve esa alegría sin tacha
de la risa suave y sencilla,
traspasa el alma del ayer al mañana,
y haz, una vez más, verdad esa unión imposible
entre el hombre y la tierra
porque está la muerte por medio.
mujer llena de rojo y deseo,
dirán frambuesa y cereza,
teja o burdeos,
pero son olas de miel
que untan los ojos de sol;
luz granate que asciende
de la raíz hasta el cielo.
Siente ese olor insondable,
prepara un viaje al recuerdo,
dirán especias, fruta y madera,
inventan palabras para explicar
lo que no se puede decir,
todo aquello que perdimos,
no poder vivir de nuevo
tiempos de júbilo, el amor,
que el vino hace resurgir
hoy, otra vez nuestros,
y respiran al cruzar de uno a otro cuerpo.
Entonces abre tu boca,
ábrela con respeto:
llega el huracán de la tierra,
un zarpazo de lo inmenso,
murmullo e incendio,
aroma de vida eterna
completo en un beso.
Vino que arrullas y sabes
todo lo incierto,
llévanos en tu barca hasta el fin del deseo.
Beso húmedo de la cepa seca. Piensa.
Sí, Tú, vino, haz más grande la vida,
clava tus flechas, detén este momento,
limpia todas nuestras penas,
devuelve esa alegría sin tacha
de la risa suave y sencilla,
traspasa el alma del ayer al mañana,
y haz, una vez más, verdad esa unión imposible
entre el hombre y la tierra
porque está la muerte por medio.
miércoles, 14 de noviembre de 2018
Poema a un olivo
En mi casa de Madrid tengo un olivo. Solo uno. Un olivo. Tiene 87 aceitunas contadas porque dos se han caído. Un misterio. Dos han querido dejar el nido. Quizás el viento, quizás se creían mayores, las pobres, ¿o habrá sido un suicidio? La vida está mal, pero hay que seguir adelante y luchar. El olivo es muy joven, tiene 20 años, podría ser mi hijo. Como mis estudiantes. Todos esos árboles que he ayudado a enderezar, y partieron caminando al mundo sin poder ver sus frutos, sin saber si eran naranjas, algarrobas o penas lo que iban a dar sus vidas. Prefiero mi olivo. Quiero también a mis estudiantes. A todos los he querido, y he pensado al verlos: más os enseñará la vida, solo os he dado un lenguaje para que vuestros pensamientos sean puros, para que no se concentren en vuestro ombligo, para que sepáis que existen otros hombres y otras mujeres en el mundo, que sufren y mueren, y que no solo existe vuestro ombligo. Ahora partid, quedo solo con mi olivo. Los profesores y los padres quedan solos, y las gracias solo las dan los olivos.
En esta semana de lluvia y frío, las aceitunas han ennegrecido. Siempre las conocí verdes. Es una sorpresa verlas orgullosas lucir su nuevo abrigo. Aparecieron como lágrimas verdes, luego fueron uvitas verdes y duras, en verano su piel verde se arrugó y corrí a regar la tierra dolorida. En septiembre las olivas estaban llenas de promesas, eran ojos verdes estallando de alegría. Atenea eligió como símbolo el olivo, y los atenienses lo adoraron. Esto solo se entiende al dialogar con sus ramas, quitar los nuevos tallos verdes que amanecen, regar sus entrañas, y viendo cómo las aceitunas crecen y hablan, tan vegetales como humanas.
El año pasado preparé un aliño disfrutando cada repuesto de agua salada y gustando cada oliva amarga. Este año espero esa ceremonia tanto como el solsticio. La tierra, la lluvia y la planta hacen el milagro, y luego alimentan el cuerpo y el alma de quien las aguarda. Recibirlas todas ellas en una olla el día más frío del invierno, con ese golpe redondo que hacen al caer, mejor que Twitter. Cambiar el agua reteniendo las aceitunas entre los dedos hace olvidar whatsapp. Preguntar si están listas y esperar la respuesta en silencio no puede explicarse en Facebook. Aliñar con tomillo y ajo. Unos gajos de cebolla tan blanca como el cielo y el color del pimentón al manchar no están en Instagram. Cada uno hace el aliño a su forma dialogando con las olivas en silencio, y de nada sirve el postureo. Yo quise dejarlas un poco amargas porque recuerdan el sabor auténtico de la vida, con sus reveses y daños, no tanta milonga insípida y enlatada. Les puse al final un poco de aceite de Jumilla, como las curan en Aragón, para que conocieran a sus hermanas. La fina capa de aceite las hace resbalar en los dedos al cogerlas y eso me entusiasma. Así se escapan ante nosotros las ocasiones y así debemos agarrarlas, a la boca con suavidad.
Aceitunas curadas con amor de fuego desesperado, al quedar con vida dentro, también su sangre regaba los labios. Por fuera, el color de los granos de uva tinta, por dentro el de las cerezas. Feliz estoy. Mis pocas aceitunas van madurando. Otros tienen miles, yo no quiero más porque otros no tienen ninguna. Ahora, el recuerdo irrepetible de ese beso untuoso del año pasado, ese amor por lo pequeño, ese no saber si sabré curarlas igual, esa comunión con la poca naturaleza que sobrevive en la gran ciudad, ese milagro de crear algo de la nada, me da la vida y espera.
lunes, 12 de noviembre de 2018
Poema a la luna
Pluma en la noche
la luna se levanta.
En la Tierra todo es túnel,
vid oscura,
flores muertas,
corazón sin amor,
tu vida está enterrada.
Rendida, levantas la mirada
y la luna sorprende
clavando una rosa
en tu garganta.
En la Tierra todo es túnel,
vid oscura,
flores muertas,
corazón sin amor,
tu vida está enterrada.
Rendida, levantas la mirada
y la luna sorprende
clavando una rosa
en tu garganta.
La luna
excita y calma,
ella no brilla,
roca grisácea,
es solo reflejo
de un sol lejano e incierto,
de una estrella que abrasa.
Piedra muda y fría,
canta débil
con la fuerza del sol
y calla.
ella no brilla,
roca grisácea,
es solo reflejo
de un sol lejano e incierto,
de una estrella que abrasa.
Piedra muda y fría,
canta débil
con la fuerza del sol
y calla.
¡Quién fuera luna
y pudiera sentir la llama
de lo auténtico!
Reflejar para vivir,
renacer por la luz,
cantar a los mortales
el pálido reflejo
de la Verdad.
y pudiera sentir la llama
de lo auténtico!
Reflejar para vivir,
renacer por la luz,
cantar a los mortales
el pálido reflejo
de la Verdad.
¡Quién fuera luna
y pudiera ver el fuego
que no ven
quienes duermen a oscuras
en su planeta!
¡Quien pudiera
iluminar con un soplo,
un hilo de luz, un beso de ciencia
a quienes sueñan en la Tierra!
y pudiera ver el fuego
que no ven
quienes duermen a oscuras
en su planeta!
¡Quien pudiera
iluminar con un soplo,
un hilo de luz, un beso de ciencia
a quienes sueñan en la Tierra!
Madrid, octubre 2018
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