lunes, 11 de marzo de 2013
Silencio
El cielo pasa
La alondra esta mañana no cantó
Meditar
Ese botón tan importante
para desconectar el teléfono
Madrid se ahoga
Y solo se escuchan las nubes
Pasar
Vivir hacia dentro
Un pétalo blanco
Olvidar
el Mal
Y dar gracias al universo
por el silencio.
jueves, 7 de marzo de 2013
Penny Lane en Madrid
Hay barrios en Madrid que tocan el corazón. Sitios donde puede encontrarse un zapatero, una pastelería, o un bar como los del pueblo. Estos rincones hacen sentirse bien por su sencillez, y cada uno puede construir su pequeño espacio lleno de silencio. Como decía Cervantes en Persiles y Sigismunda, a veces las cosas simples pueden superar los disfrutes más lujosos. El narrador cuenta una humilde reunión de pescadores en la playa: “La fiesta de mis pescadores, tan regocijada como pobre, excedió a las de los triunfos romanos: que tal vez en la llaneza y en la humildad suelen esconderse los regocijos más aventajados”.
En esos barrios recoletos de Madrid, la vida transcurre como un río tranquilo. Esta misma experiencia ha sido cantada y explicada en multitud de ocasiones, como en el conocido tema que los Beatles publicaron en 1966. Cuando era niño, John Lennon vivió cerca de una rotonda en Liverpool, junto a la pequeña calle de Penny Lane. La canción, sencilla y tierna, se debe más a McCartney que a Lennon, pero es universal porque cuenta las peripecias en ese barrio ideal en el que todos hemos vivido alguna vez. En este video clip, que pertenece a la prehistoria de los videos musicales, aparecen ellos, todavía sorprendidos del cambio cultural que están produciendo. A pesar de la revolución que representan, los Beatles todavía conectaban el mundo real (su infancia, su barrio, sus sentimientos) con el arte que producen. Esa línea fina pero esencial que conecta la vida con las manifestaciones artísticas se ha perdido con muchos creadores últimos quienes, a fuerza de querer ser originales, parecen colgar su arte del vacío.
En esos barrios recoletos de Madrid, la vida transcurre como un río tranquilo. Esta misma experiencia ha sido cantada y explicada en multitud de ocasiones, como en el conocido tema que los Beatles publicaron en 1966. Cuando era niño, John Lennon vivió cerca de una rotonda en Liverpool, junto a la pequeña calle de Penny Lane. La canción, sencilla y tierna, se debe más a McCartney que a Lennon, pero es universal porque cuenta las peripecias en ese barrio ideal en el que todos hemos vivido alguna vez. En este video clip, que pertenece a la prehistoria de los videos musicales, aparecen ellos, todavía sorprendidos del cambio cultural que están produciendo. A pesar de la revolución que representan, los Beatles todavía conectaban el mundo real (su infancia, su barrio, sus sentimientos) con el arte que producen. Esa línea fina pero esencial que conecta la vida con las manifestaciones artísticas se ha perdido con muchos creadores últimos quienes, a fuerza de querer ser originales, parecen colgar su arte del vacío.
domingo, 10 de febrero de 2013
Poesía en canciones
En un próximo ensayo sobre la poesía, declaro de nuevo mi deleite por la canción. Se toman unos versos sencillos, se les añade música al punto y ¡zas! puede aparecer una canción inolvidable. Este blog ha dedicado una entrada a los cantautores en español, esa enorme riqueza de nuestra cultura, y comentarios a conciertos de Conchita y Los Secretos. Ver actuar en directo a los cantautores es revelador, porque sus seguidores viven las canciones y se identifican con sus sentimientos como difícilmente pasa en otras artes.
Ahora me gustaría romper otra lanza por esos trovadores que envuelven sus vivencias en música. En particular, dos autoras llenas de mérito que tienen una obra prometedora: Rebeca Jiménez y Vicky Gastelo. Las dos dan conciertos por separado en diversos locales de Madrid y en otras latitudes, y merece la pena escucharlas. Pero, además, a veces actúan juntas y, entonces, sus baladas adquieren nuevas facetas y sus voces se potencian.
Algunas de sus canciones son realmente interesantes, moviéndose entre las más ligeras hasta las más profundas o también amargas. El último disco de Rebeca Jiménez, Valiente, tiene piezas divertidas, como De qué lado estás?, de la que se hizo también este videoclip. Pero su voz más fuerte y dramática se aprecia en trabajos serios, como Acaba de empezar, y en blues que canta en inglés llenando de evocaciones la noche de Madrid.
Vicky Gastelo tiene un registro dulce y melancólico que explota muy bien en su canción Será. Su último disco, En el fondo de los mares, contiene temas que salen del fondo del corazón como Me equivoqué contigo. Pero cuando las dos cantan juntas se produce un contraste de estilos interesante y enriquecedor. Este dúo de Será, o también este resumen del último concierto en la Sala Clamores con entrevistas sirven para demostrar esa complementariedad (y la pujanza del directo).
Lo interesante de estas artistas es que las dos hacen poesía que llega a la gente. Un único matiz cabría añadir: desgraciadamente, los cantautores no están de moda. Las masas prefieren ahora ritmos repetitivos o mensajes unívocos de sonidos enlatados que puede uno escuchar cien veces sin que sus neuronas se vean alteradas. Razón de más para seguir apoyando y admirando a los cantautores, en este caso cantautoras, y animándolas para que nos ayuden a comprender lo que ocurre a nuestro alrededor.
domingo, 13 de enero de 2013
Nuevo libro de poesía
Para los lectores de este blog tengo buenas noticias. La editorial Cuadernos del Laberinto ha aceptado la publicación de mi primer libro de poesía. Esta atrevida y exquisita editorial se ha establecido como una referencia de calidad en poesía, con una creciente colección de autores muy interesantes. Los libros son muy cuidados, con líneas sugerentes que respiran en el espacio de sus páginas color hueso y contienen un índice final de primeros versos. Uno de esos libros, Enésima hoja, ha sido objeto de comentario en este blog. La portada del libro de Ana Montojo, Plantas de interior, ilustra este texto. Todavía no sabemos qué resultado dará el mío. Seguramente será un evento minoritario, como suele ocurrir con los frutos del arte de Calíope, que también se atribuyen a Orfeo. Pero al menos cumplirá la función taumaturgica de toda poesía: ayudará a quien lo lea como ha curado al que lo ha escrito.
Sea cual sea el final de la historia, la apuesta de publicar mi libro corresponde a la directora de la editorial, Alicia Arés, una personalidad vital y auténtica, que sabe situarse voluntariamente fuera de este mundo superficial que nos ha tocado vivir. Muchas gracias por admitirme en la singladura de tu empresa.
El libro se dividirá en tres partes. La primera refleja momentos de dolor, de incomprensión, para luego estallar en fragmentos de amor sin límites. También canta el cielo de Madrid y algunos recuerdos de la infancia. Primeras versiones de estos poemas aparecieron en tiempos en este blog. La segunda parte, titulada Dame tu luz antes de la nada, contiene un experimento literario poco al uso: recrear una historia de la mitología griega para describir, con sonetos ingleses, el amor entre dos hermanos. Por último, se introduce el breve y jugoso ensayo Elogio de la poesía, donde se explica la fuerza de este juego del lenguaje y sus múltiples funciones por medio de ejemplos seleccionados a partir de mis poetas preferidos.
¿Cómo va a titularse el libro? ¿Tenemos ya fecha de publicación? ¿Habrá acto de presentación? Sigan atentos a este blog y, por supuesto, a las noticias en la web de la editorial.
lunes, 31 de diciembre de 2012
La Buena Fortuna
Después de escribir el Quijote, Cervantes sentía ser conocido sobre todo por esta obra de entretenimiento, y quiso escribir otra definitiva, una historia culta y edificante, y así surgieron Los trabajos de Persiles y Sigismunda, su último libro. En la dedicatoria Cervantes confiesa: “Ayer me dieron la estremaunción y hoy escribo ésta; el tiempo es breve, las ansias crecen y las esperanzas menguan y, con todo esto, llevo la vida con el deseo que tengo de vivir”.
Los trabajos de Persiles y Sigismunda es, a nuestros ojos, un relato largo con muchas desviaciones y difícil de leer. Cuenta las peripecias de unos enamorados del norte de Europa que, en su viaje a Roma, deben hacerse pasar por hermanos y sufrir numerosas penalidades, hasta que al final revelan su auténtica identidad. A pesar de lo arcano de la historia, el texto está trufado de deliciosos encuentros, profundas reflexiones, y cuentos que, por si solos, podrían dar lugar a una pieza de teatro o a una novela autónoma. Por ejemplo, el terrible episodio en el que dos príncipes enamorados de una misma princesa pálida y enferma tienen que luchar entre ellos para dirimir las dudas del corazón de ella; en la batalla vence uno que queda malherido y cuando llega a los pies de la amada aprende que ha muerto y el muere también.
Pero ahora traemos a este blog el texto de Cervantes por algo más puntual: una breve reflexión sobre la suerte del genio de Alcalá. En el capítulo 12 del Segundo Libro, Cervantes apunta: “Al Amor, al Interés y a la Diligencia dejó atrás la Buena Fortuna que, sin ella, vale poco la diligencia, no es de provecho el interés, ni el amor puede usar sus fuerzas”. Cervantes está retratando a la diosa Fortuna, que los antiguos respetaban mucho y nosotros hemos olvidado. Todavía Napoleón, cuando oía hablar bien de algún político o general, preguntaba a continuación: ¿Y tiene suerte?
La buena o mala fortuna opera en la vida sin que podamos hacer nada para impedir su intervención. Comienza con los padres que nos tocan, o con el lugar y la cultura en que nacemos. Después se cruzan personas y situaciones que van a alterar nuestras vidas. Algunos creen en el destino, otros piensan que no hay casualidades, mientras otros intentan como héroes desesperados cambiar su sino. Estos piensan "al saber llaman suerte", y no les falta razón. Hay que saber atraerla y cortejarla.
Sea como sea, no hay más remedio que dejarse llevar un poco por el viento de la fortuna. Y aquellos que sufren reveses, que hagan de tripas corazón o saquen fuerzas de flaquezas (cita del Quijote), mientras que los que han recibido parabienes deben bendecir y disfrutar su suerte. Sabiendo que muchas veces la vida da con una mano lo que con la otra quita. Puede caerte un meteorito en la cabeza, pero luego una estrella se posa sobre ti y te eleva.
En este último dia del año, Feliz y Venturoso 2013 para todos! Que la fortuna nos acompañe y que sepamos atraerla!
lunes, 17 de diciembre de 2012
Gran Via
Pasos ligeros y pausados, niñas de pupilas como acero,
pelos rapados, corazones en vela, ilusiones que huyen al centro,
multitud de almas que sumadas hacen una,
miés al viento de la gran ciudad.
Todo lo humano me engancha.
¿Qué mueve a este y al otro?
¿Cuáles son sus miedos más queridos?
¿De qué pasado irreal vienen?
¿En qué metro acabará su despertar?
Me faltan ojos para vivir,
me faltan labios para vencer,
me faltan almendros para soñar,
me faltan sabores para probar,
me faltan vidas para comprender.
El soplo del alma golpea en la cara,
la muerte no ha dado su señal,
el odio me persigue y logro esquivarlo,
soy libre, también del dinero,
he conocido el amor más profundo,
soy parte del universo donde asoma la verdad.
Y al querer más tiempo para abrirme a lo infinito,
bendigo la suerte de morir despacio
en este bosque humano de Madrid.
Queriendo a todos sin poder alcanzarlos,
perdido en el mundo tangible, inmediato,
voy sonriendo entre la gente
que mira extrañada
y entre lágrimas pienso: soy feliz.
lunes, 3 de diciembre de 2012
Conchita
Pocos músicos pueden ostentar un comienzo de trayectoria tan fulminante como Conchita. Su primer disco, Nada más (2007) fue un éxito inmediato y canciones como Nada que perder, Puede ser, o Tonta, la proyectaron a la fama. Todavía esos temas siguen hoy sumando visitas en Youtube, que se cifran en los cientos de miles. El segundo disco, 4.000 palabras, tuvo una andadura más moderada (no podía ser de otra forma), aunque contiene canciones notables, como El manual, llena de ese humor característico suyo.
Conchita acaba de presentar su tercer trabajo, Zapatos nuevos, y se ha encontrado con una recepción menos entusiasta. Con una imagen sofisticada, los temas siguen su misma línea creativa: La guapa de la fiesta, canción llena de energía, Balones por los aires, soñadora, Me aburres, otra pieza de humor, y Quand reviendras-tu?, una balada clásica francesa que demuestra sus grandes posibilidades vocales. A pesar del gran interés de su trabajo (gracias y enhorabuena, Conchita!) el disco no tendrá tanto impacto, y vamos a explicar por qué.
Comencemos por el principio: antes que nada hay que destacar los enormes méritos de Conchita. Primero, es una artista integral porque realiza la música y la letra de todas sus canciones. En este sentido es una verdadera cantautora, lo que es lo mismo que decir poeta, porque pone delante del público sus experiencias y sentimientos. Pero, al hacerlo, no se limita a contar tristezas o desengaños, sino que sabe comunicar también un sentido positivo que es el que más fácilmente llega al gran público por medio de sus melodías. Hay cantautores franceses, españoles, latinoamericanos, aburridos, militantes políticos y divertidos. Conchita interpreta la vida con valentía, soltura y con una pizca de sal además de azucar, por lo que está bien equipada para cantarla de manera original. Además, Conchita es natural y sincera, y esto despierta una empatía inmediata con el auditorio, como se vio en su reciente actuación en Galileo.
Ahora bien, su nueva colección de canciones llega en un momento de desánimo y preocupación generalizados. Puede decirse que no coincide con lo que se llama en alemán Zeitgeist, espíritu de los tiempos. Un ejemplo sería el video filmado para la canción Balones por los aires, que contrasta con otras manifestaciones artísticas del momento. Esta disyuntiva entre el estilo intimista de Conchita y unos tiempos duros supone un verdadero reto para la artista. Será interesante ver cómo evoluciona en el futuro su enorme capacidad poética para abrirse desde su temática amorosa a una realidad compleja.
En el plano escénico, el concierto de Galileo fue luminoso y bien compensado. Conchita gana más cuando canta con menos instrumentos (como cantautora que empezó y que siempre será) que cuando se desliza hacia el rock con la batería demasiado protagonista. Por ejemplo, la ironía de su canción Tonta hubiera sido mejor apreciada con unos simples apoyos de guitarra. Igualmente, el público quiere que Conchita le mime, en lugar de “dialogar” tanto con su productor Pablo Cebrián y otros músicos. Con todo, la calidad de las letras y de la música se impone sobre la representación. Este aspecto es donde Conchita debería poner el acento, antes que en el éxito comercial con el que comenzó: cultivar una canción de autor inteligente para hablarnos de su visión refrescante del mundo.
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